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Frescos en lugar de enlatados: reduce tu exposición a BPA y ftalatos

Elegir alimentos frescos, congelados o en frasco de vidrio en lugar de enlatados y envasados en plástico reduce considerablemente la exposición a BPA y ftalatos, respaldado por sólida evidencia de ensayos en humanos.

Este protocolo trata sobre los químicos que se filtran desde los revestimientos de las latas y los envases, no sobre partículas de plástico. Dos de los principales responsables son el BPA (bisfenol A) y el DEHP, un ftalato. La evidencia proviene de ensayos clínicos controlados en humanos, por eso lo calificamos como sólido.

Qué hacer

  • Prefiere versiones frescas, congeladas o en frasco de vidrio de los alimentos que normalmente compras en lata.
  • Presta especial atención a las sopas enlatadas, caldos y otros alimentos enlatados con líquido. Ahí es donde la exposición sube más.
  • Usa legumbres secas o en frasco, y tomates en frasco en lugar de enlatados, cuando sea práctico.
  • Mantenlo sostenible, no absoluto. Los alimentos enlatados siguen siendo útiles y seguros para comer. El objetivo es reducir la exposición habitual del día a día, no eliminar cada lata.

Por qué funciona

En una intervención dietética controlada, tan solo tres días de alimentación fresca redujo el BPA urinario de los participantes en aproximadamente un 66% y los metabolitos de DEHP en aproximadamente un 53 a 56% (Rudel et al., 2011). También funciona a la inversa. En un ensayo cruzado aleatorizado, comer una lata de sopa al día durante cinco días aumentó el BPA urinario en aproximadamente un 1,221% en comparación con comer sopa fresca (Carwile et al., 2011). Estos son cambios reales y medidos en personas, y eso es lo que hace convincente el efecto.

La advertencia honesta

El tamaño del efecto depende del envase. Muchas latas son ahora libres de BPA, pero los sustitutos más comunes, BPS y BPF, también son activos a nivel endocrino. Por lo tanto, "libre de BPA" no significa automáticamente "sin preocupación". Tampoco podemos trazar aún una línea clara entre estos cambios de exposición a corto plazo y resultados de salud específicos a largo plazo. Esto es lo que sí podemos decir con claridad: cambiar hacia alimentos frescos, congelados y en frasco de vidrio reduce de forma fiable la exposición a estos químicos.