Elige el agua del grifo sobre el agua embotellada
Cambiar del agua embotellada al agua del grifo filtrada reduce una parte grande y mensurable de las partículas de plástico que ingieres, aunque el beneficio para la salud aún no está probado.
El agua embotellada es una de las fuentes más grandes de partículas de plástico en la dieta, según las mediciones disponibles. Pasarse al grifo es el cambio más cuantificable que puedes hacer para reducir la exposición a partículas. La reducción de exposición es real y medible. El beneficio para la salud a largo plazo todavía no está probado.
Qué hacer
- Usa el agua del grifo por defecto para el consumo diario. Llévala en una botella de vidrio o acero inoxidable en lugar de una de plástico de un solo uso.
- ¿Quieres mayor tranquilidad? Filtra el agua del grifo. Un filtro de membrana o submicrónico funciona mejor. Los filtros de carbón básicos tipo jarra no son fiables.
- No entres en pánico si tomas agua embotellada de vez en cuando. Esto se trata de tu hábito diario, no de una prohibición total. No hay evidencia de que las partículas del agua embotellada causen daño con los niveles de exposición actuales.
Por qué funciona
- Un estudio de 2024 publicado en PNAS utilizó un nuevo método de imágenes de alta resolución, la dispersión Raman estimulada, y encontró que el agua embotellada contenía un promedio de ~240.000 partículas de plástico por litro (rango de 110.000 a 370.000), con aproximadamente el 90% siendo nanoplásticos.
- Una comparación independiente con el mismo método (Ohio State) encontró que el agua embotellada contiene aproximadamente 3 veces más nanoplástico que el agua del grifo tratada.
- En cuanto a la ingesta, la estimación más citada sitúa a los consumidores habituales de agua embotellada en unas 90.000 partículas extra por año, frente a unas 4.000 para quienes beben agua del grifo (Cox et al. 2019). Estas son cuentas de partículas con alta incertidumbre, y cubren solo una parte de la dieta, así que deben tratarse como cifras de orden de magnitud.
- Un dato de contexto sobre el número principal: la cifra de ~240.000/L refleja un avance en la detección. El método detecta hasta 100 nm, por lo que encuentra entre 10 y 100 veces más que los estudios anteriores. No es prueba de que el agua embotellada esté volviéndose más contaminada.
La advertencia honesta
Esta es una medida de reducción de exposición, no un beneficio para la salud probado. La WHO ha concluido que la evidencia disponible no demuestra un riesgo para la salud derivado de las partículas de plástico en el agua potable en los niveles actuales, aunque señala lagunas reales en los datos. Cambiar al grifo reduce de forma fiable la cantidad de partículas que ingieres. Sin embargo, nadie ha demostrado que hacerlo prevenga ninguna enfermedad.
Tampoco es universal. Un estudio del Reino Unido encontró que el agua del grifo y la embotellada eran indistinguibles en cuanto a microplásticos. La calidad del agua del grifo varía según la localidad, y cuando el suministro local presenta problemas con otros contaminantes, el agua embotellada o filtrada puede seguir siendo la mejor opción. El patrón general favorece el grifo.